Hay espacios que forman parte de los paisajes emocionales de las ciudades casi más por lo que prometen que por lo que realmente son. El antiguo preventorio de la Savinosa, un complejo de edificios ubicado entre las playas de la Rabasada y la Sabinosa en Tarragona que albergó un hospital infantil en la posguerra, llevaba décadas instalado en esa categoría: visible desde la costa, abandonado desde hace más de medio siglo y con todo tipo de leyendas y fenómenos paranormales sobre sus espaldas, ha estado rodeado de debates eternos sobre qué hacer exactamente con él.
Ahora, algo empieza a moverse de verdad. Las obras del nuevo camino de ronda de la Savinosa ya han arrancado oficialmente y la previsión es que el recorrido pueda estar terminado a finales de este mismo verano. No obstante, al mismo tiempo la presión ecologista se hace sentir, reclamando la paralización de los trabajos.
Paseo de 700 metros
La actuación permitirá conectar las playas de la Savinosa y l’Arrabassada mediante un paseo ciclopeatonal de unos 700 metros que rodeará el antiguo preventorio. Una obra largamente reclamada por vecinos y entidades de la ciudad y que durante años quedó atrapada entre desacuerdos administrativos, modificaciones técnicas y debates medioambientales.
El proyecto cuenta con una inversión cercana al millón de euros financiada por la Dirección General de Costas y prevé una ejecución aproximada de seis meses. Parte importante del acuerdo incluye además la cesión de cerca de 26.000 metros cuadrados de terrenos del preventorio por parte de la Diputació de Tarragona para abrir el espacio al uso público.
Uno de los aspectos que más ha condicionado el diseño final ha sido precisamente el impacto ambiental. El trazado original se modificó para evitar afectar especies protegidas como el limonio y para respetar tanto el ecosistema litoral como algunos restos históricos vinculados a la Guerra Civil presentes en la zona.
El debate ecológico ha sido especialmente intenso durante los últimos meses. Plataformas y entidades ambientales reclamaban reducir el impacto de la intervención sobre un entorno muy sensible y cuestionaban algunos aspectos del proyecto inicial. Las modificaciones introducidas han servido precisamente para rebajar parte de esa tensión y facilitar el inicio de las obras.
Asimismo, este tipo de actuaciones buscan también preparar la costa frente a los efectos del cambio climático y recuperar espacios naturales para uso ciudadano.
Más de 50 años cerrado
Pero más allá del urbanismo , el proyecto tiene también un fuerte componente simbólico para la ciudad con cierto factor psicológico que supone volver a conectar dos playas y reabrir un espacio que llevaba más de 50 años prácticamente cerrado para buena parte de la ciudadanía.
Mientras tanto, el antiguo preventorio sigue esperando un futuro definitivo. El Ayuntamiento ha planteado la posibilidad de crear allí espacios vinculados a actividades artísticas y coworking cultural, aunque parte del complejo presenta un estado de deterioro importante tras décadas de abandono. Lo que sí parece claro es que la Savinosa empieza, por primera vez en mucho tiempo, a salir lentamente del paréntesis eterno en el que llevaba instalada medio siglo.
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