Ver a ciertas razas de perro moverse con la cola profundamente curvada y apoyada sobre la espalda invita a pensar que ese gesto tiene algún propósito más allá de lo decorativo. Es la forma natural de la cola en muchas razas nórdicas y primitivas, desde los samoyedos o huskies hasta los akitas, shibas, pasando por chow chow, basenjis y perros tipo spitz. Y eso, en animales seleccionados durante siglos por su funcionalidad, plantea la pregunta de para qué sirve realmente una cola así.
La duda se vuelve aún más interesante cuando se compara a este tipo de perros con su pariente más cercano. Los lobos no llevan la cola curvada sobre la espalda. La mantienen baja, recta o ligeramente curvada, pero nunca formando ese arco compacto que parece descansar sobre el lomo. Y, aunque hoy conocemos mutaciones muy concretas que deforman la cola en algunas razas, no existe un único gen identificado que explique este rizo funcional tan característico de los perros nórdicos y otras razas primitivas.
Si la cola cumple funciones en el equilibrio, comunicación y locomoción, ¿qué ventaja aporta tenerla tan curvada? ¿Y por qué ese rasgo aparece de forma tan consistente entre los perros adaptados a climas extremos y trabajos duros, como tirar de trineos o sobrevivir en regiones heladas?
Qué tienen en común los perros nórdicos y primitivos
Cuando hablamos de razas nórdicas, tipo spitz o primitivas no nos referimos a perros ‘menos domesticados’ que el resto de razas, sino a animales que conservan rasgos muy antiguos, cercanos a los primeros perros domesticados. Su selección estuvo marcada más por la supervivencia y el trabajo que por la apariencia.
En el caso específico de los perros tipo spitz, este grupo suele compartir una serie de características como son las orejas pequeñas y erguidas, un pelaje doble extremadamente denso, patas robustas y, sí, colas muy pobladas y curvadas sobre la espalda. No se trata de rasgos aislados, sino que funcionan como un conjunto adaptativo pensado para minimizar la pérdida de calor, resistir en ambientes hostiles y mantener eficiencia energética durante largos periodos de actividad.
La hipótesis más sólida
La explicación evolutiva más aceptada para las colas curvadas en perros tipo spitz tiene que ver con la termorregulación. En climas extremadamente fríos, cualquier superficie corporal expuesta es una vía de pérdida de calor. Y la cola, larga, vascularizada y normalmente desnuda en su parte inferior, puede convertirse en un problema serio.
Sin embargo, una cola gruesa, muy peluda y curvada permite que cuando el perro se tumba, puede rodear su cuerpo y cubrir el hocico. Esta postura, bien documentada en razas nórdicas, crea una especie de ‘microclima’ que protege las vías respiratorias del aire helado y reduce la pérdida térmica durante el descanso.
Desde un punto de vista evolutivo, los perros que podían conservar mejor el calor sobrevivían más tiempo, trabajaban mejor y se reproducían más. No hace falta invocar una intención consciente, sino que basta con selección natural reforzada por la selección humana funcional.
¿Afecta al equilibrio o al movimiento?
Aquí la respuesta es más matizada. La cola del perro actúa como un timón dinámico, especialmente en giros rápidos, saltos o desplazamientos complejos. En perros con colas rectas o semicurvadas, el movimiento lateral de la cola contribuye claramente al equilibrio.
En las razas de cola curvada, esa función no desaparece, pero sí se transforma. La cola sigue siendo móvil, musculada y sensible, aunque su rango de movimiento sea distinto. No hay evidencia sólida de que una cola enroscada mejore la agilidad per se, pero tampoco de que la perjudique en los contextos para los que estas razas fueron seleccionadas como son los desplazamientos constantes, la tracción de carros y la resistencia y estabilidad sobre superficies irregulares como nieve o hielo.
Dicho de otro modo, no es una cola pensada para maniobras finas, como es el caso de los galgos, sino para eficiencia y resistencia.
Comunicación: menos expresiva, pero no muda
Es cierto que una cola enroscada limita algunas señales visuales clásicas, como el movimiento amplio de izquierda a derecha. Pero eso no significa que estas razas se comuniquen peor. Simplemente lo hacen de otra forma.
La altura de la cola, la tensión de la curvatura, pequeños movimientos y la combinación con orejas y postura corporal siguen transmitiendo información clara a otros perros. Además, muchas razas primitivas dependen menos de señales exageradas y más de comunicación sutil, coherente con su historia como perros de trabajo autónomos.
Genética y vértebras
Es importante aclarar lo que parece obvio, pero la cola curvada no es la norma estándar en los perros. Es el resultado de variaciones en la conformación de las vértebras caudales que fueron seleccionadas y fijadas por la cría humana, no necesariamente de una mutación patológica puntual.
En la mayoría de los spitz y razas primitivas, estas modificaciones son leves y no causan problemas clínicos. Pero no deben confundirse con las colas retorcidas y en forma de sacacorchos de razas como los bulldogs ingleses y franceses o de los carlinos, donde mutaciones como las del gen DVL2 provocan vértebras fusionadas, malformaciones graves y, en algunos casos, problemas neurológicos serios.
Aun así, conviene no idealizar el rasgo, dado que una curvatura extrema puede asociarse a riesgos si se selecciona sin control, especialmente fuera de contextos funcionales.
Por qué los lobos no la tienen
La respuesta es simple: porque no la necesitan. Los lobos conservan calor de otras formas, se desplazan grandes distancias sin cargar peso y no fueron sometidos a selección artificial. Su cola recta cumple bien sus funciones de equilibrio y comunicación dentro de su ecología específica.
El perro, en cambio, es un animal moldeado por humanos para tareas muy concretas. Por lo tanto, se puede concluir que la cola curvada en la espalda de los huskies, samoyedos o akitas no es un adorno caprichoso, sino una solución evolutiva eficaz en determinados contextos, con ventajas claras en climas extremos y trabajos duros, y con limitaciones fuera de ellos.
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