Estados Unidos celebra unas nuevas elecciones a la presidencia el martes 3 de noviembre (madrugada en España), en las que Donald Trump opta a la reelección como presidente frente a Joe Biden, candidato demócrata en los comicios.
A la espera del recuento completo, este es el escrutinio de votos repartidos a lo largo de todos los estados del territorio de Estados Unidos:

La ley marca que las elecciones presidenciales del país norteamericano deben celebrarse el siguiente martes después del primer lunes del mes de noviembre de los años bisiestos. Se estableció el mes de noviembre porque no es invierno y el transporte era más fácil para los electores. Cabe tener en cuenta que cuando se estableció la norma, a finales del siglo XIX, gran parte de la población se dedicaba al sector agrario y la mayoría se desplazaba en carros de caballos El que se fijara en martes tiene un único propósito: no coincidir con la festividad de Todos los Santos y así el elector tenía más tiempo para desplazarse con el festivo previo.
Los ciudadanos no eligen directamente al candidato, sino que con su voto delegan esa función en los 538 compromisarios o electores –nominados por los partidos políticos– que, en su nombre, votarán en los 50 estados del país y el Distrito de Columbia (sede de la capital). Es decir, cuando el ciudadano de un estado deposita su papeleta con el voto a un candidato presidencial está pidiendo que los electores o compromisarios de su estado voten en el colegio electoral por su aspirante. Este número de compromisarios es equivalente a los congresistas de la Cámara de Representantes (435), más los legisladores del Senado (100), más los tres delegados que aporta el distrito de Columbia. Así, Clinton y Trump necesitan una mayoría de 270 votos para ganar las elecciones.
No. Hay estados con mayor número de votos electorales -se asigna según el censo de 2010-, como es el caso de California (55), Texas (38), Florida y Nueva York (29), Pensilvania e Illinois (20) u Ohio (18). La gran mayoría de los estados (48 de 50) otorga sus votos electorales al aspirante que se adjudica la mayoría absoluta de los votos populares (de los ciudadanos). Las excepciones son Maine y Nebraska, que reparten los votos del Colegio Electoral mediante un sistema de representación proporcional. Hasta el momento, los sondeos sitúan a los candidatos principales muy ajustados, pese a un arranque de diferencia de Biden.
El ganador del voto electoral suele coincidir con el vencedor del voto popular, no obstante cuatro presidentes han sido elegidos tras perder en número de votos en las urnas. El último fue en el 2000, George W. Bush, quien perdió el voto popular frente a Al Gore por una diferencia de 0,51 porcentuales, aunque acabó venciendo por 271 votos electorales frente a los 266 de su adversario. En caso de empate, la decisión de elegir al presidente pasa a la Cámara baja, donde cada delegación estatal dispone de un voto. El mismo proceso se aplica a la elección del vicepresidente en esa situación, pero la selección corre a cargo del Senado.
En la mayoría de los casos se anuncia al ganador en la noche electoral cuando hay una proyección sólida, pero en esta ocasión la previsión es mucho más lenta debido al gran porcentaje de voto por correo a consecuencia de la pandemia del coronavirus y a la presumible batalla legal entre ambos partidos ante posibles denuncias por manipulación del voto anticipado. Por tanto, pasarán varias jornadas hasta tener confirmación oficial del resultado..
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